“El presidente Zapatero estaba presente sentado en primera fila durante la sesión de apertura de la Clinton Global Initiative. En el podio estaban Tony Blair, el líder europeo con quien Zapatero tendría que tener muy buena relación… pero no la tiene. Sorprendentemente, Zapatero, se fue en medio de la sesión inaugural de la conferencia.
Su comportamiento me extrañó. Quizás se retiró porque tenía otro compromiso en Naciones Unidas pero su partida puede haberse debido a otra razón. La Clinton Global Initiative probablemente por ser tan global y tener gente cuyas lenguas maternas deberían ser por lo menos de 50 paises diferentes, no ofrecía traducción simultanea. En este caso la retirada del presidente podría deberse simplemente a que no entendía lo que Condolezza Rice, Bill Clinton y Tony Blair decían. Todo esto me hizo pensar sobre si era o no era necesario que un presidente español hablara inglés.
Estuve hace unos años en un almuerzo en Moncloa con Tony Blair y Aznar. Curiosamente, entre ellos no hablaban en inglés sino en francés. Aznar tampoco hablaba inglés pero encontró una manera de comunicarse con su colega británico. Pero el francés, que antes era el idioma de la diplomacia, ha perdido mucho terreno en estos últimas decadas. El inglés, nos guste o no es el esperanto contemporaneo. La pregunta entonces es si dado el status quo del inglés en el mundo si un presidente tendría que compartir con el electorado su situación personal, es decir si habla o no inglés para que el electorado juzgue a la hora de votar si quiere o no elegir un candidato que no lo hable. Este debate no parece haber formado parte de las elecciones en España. El presidente de Portugal, en cambio, que estaba en la sesión habla muy bien inglés y se quedó disfrutando del interestantísimo debate en el que Clinton, Rice y Blair hablaban sobre Irak. Portugal tiene un sistema diferente en el cual el presidente, Sampaio, se ocupa más de las relaciones internacionales, mientras que el primer ministro, Sócrates, se focaliza en los asuntos internos. Curiosamente, el mismo Clinton me comentó durante una de las reuniones del consejo de su fundación, que en Estados Unidos es una gran ventaja hablar español. Bush parece que habla algo de español ya que la familia Bush contiene hispano parlantes. El español es el segundo idioma de Estados Unidos y muchos políticos norteamericanos con aspiraciones presidenciales lo estudian.
Este tema vale también para el entorno español. Estudiar idiomas no es difícil, son horas de esfuerzo bien recompensadas. Para mi hablar inglés, español, italiano, francés y entender portugués y catalán ha sido una ayuda enorme en mi vida. Se puede vivir con la traducción pero cuando uno lee o escucha una cultura en traducción se entera de lo poco que los traductores han considerado que valía la pena traducir de ese entorno. Pero desde que vine a vivir a España noto que muchos españoles no solo no hablan idiomas sino que no ven en eso defecto alguno. En Argentina y en Estados Unidos por ejemplo el cine es en versión original subtitulada. Esto ayuda a la divulgación de los otros idiomas. En España la mayoría de los españoles viven escuchando hablar en español a las grandes estrellas de Hollywood, o del cine francés. España en general es una cultura mucho más traducida que la de otros paises. Un ejemplo claro. En Brasil el español se enseña en todos los colegios y mis amigos argentinos hacen todo lo posible para aprender portugués cuando van a Brasil pero en España casi nadie habla portugués y no veo amigos míos españoles hacer ningun esfuerzo para aprenderlo. O sin ir más lejos en diez años de vivir en España nunca conocí a un madrileño que estudiara el catalán. En mi opinión que un político del centro o sur de España que hable catalán, un idioma tan fácil de aprender como el italiano o el portugués, también se enteraría de la parte no traducida del catalán quizás aumentando su sensibilidad como gestor nacional entendiendo más los detalles de la cultura catalana.
Bueno, como dije, no se si Zapatero sabe inglés ni catalán pero me parece que no. Siendo tan jóven, ¿no sería interesante que hiciera el esfuerzo por aprender?”.